NO TODOS LOS GALGOS TIENEN ANSIEDAD 

Como continuación de nuestra reflexión 'Todos los galgos son bonitos', creemos que ha llegado el momento de hacer otra sobre el comportamiento de los galgos. Hace 10 años casi no se veían galgos en las ciudades españolas y fue nuestra apuesta por realizar adopciones en familias españolas lo que nos dio motivo para explicar las cualidades del galgo como animal de compañía y no sólo como herramienta de caza.

Encontramos mucho rechazo hacia 'meter un galgo en un piso', pero no podíamos creer que los galgos fuesen considerados 'patatas de sofá' en todo el mundo civilizado mientras en España, donde más procesiones se hacen hacia todo tipo de vírgenes, no existiese la más mínima compasión hacia unos seres que sólo pedían un rincón donde pasar el resto de su vida después de haber sido usados y maltratados por los galgueros.

Como el camino se hace al andar, fueron los propios galgos que dábamos en adopción los que hablaban por el resto y animaban a nuevos futuros adoptantes a considerar un galgo en sus vidas. El tiempo que se tardaba en hacer cada adopción hacia que tuviésemos que seleccionar muy cuidadosamente cada candidato entre las muchas protectoras y particulares que nos pedían ayuda. Ese tiempo también permitía que los galgos rescatados estuviesen en familias de acogida que les ofrecían todo su apoyo mientras salían de su cáscara que les había protegido del sufrimiento y el maltrato que es todo lo que habían conocido en las cuadras de los cazadores o deambulando por las calles para sobrevivir.

Igual que crecían las adopciones, crecía también nuestra asociación e incluso las adopciones realizadas por otras asociaciones que hasta entonces nos decían que no se podía confiar en los españoles y que ellos solo enviaban sus galgos para ser adoptados en el extranjero. Y así llegamos a la situación actual en que podemos hacer casi una adopción diaria cuando antes tardábamos meses en hacerlas, pero aunque siguiésemos a ese ritmo, podríamos llegar a rescatar a 300 o 400 galgos cada año pero nunca los 50.000 que se abandonan o matan cada año por los galgueros. Y mantener un ritmo tan alto de adopciones significa agotar rápidamente los recursos que unas pocas personas generosas ponen a nuestra disposición, ya que destruir (abandonar, lanzar a pozos, ahorcar...) es siempre más fácil y barato que construir (rescatar, transportar, curar, operar, alojar...). 

Todo este crecimiento no podríamos haberlo hecho sin el trabajo de muchos voluntarios y muchos de los galgos que hoy viven felices tienen grabado en su corazón el nombre de algunos de estos voluntarios anónimos. Sin embargo, el crecimiento también lleva a las discrepancias y con un trabajo con semejante carga emocional, es muy difícil plantear unos objetivos a largo plazo cuando el corto plazo significa la muerte de miles de animales inocentes. Recordamos aún la primera voluntaria que nos dejó, defraudada porque no le habíamos apoyado en una campaña que quería realizar contra un veterinario que había dicho en una radio que los galgos no pueden vivir en un piso. Creímos en ese momento que ese tipo de comentarios estaba muy arraigado en la población española y que la manera de combatirlo no era hacer campañas agresivas sino educar e informar con los galgos que demuestran cada día en las ciudades que son mucho más tranquilos que otras razas de perros de caza que hace años han sido aceptados como miembros de muchas familias.

En estos momentos nos encontramos con una situación totalmente diferente a nuestros inicios. Como explicamos en 'todos los galgos son bonitos', comprobamos que en muchas solicitudes de adopción se busca al galgo bonito y tranquilo que hemos visto pasear a nuestro vecino o familiar pero se olvida muchas veces que estos galgos provienen del abandono, del egoísmo y de la crueldad de otras personas y que para llegar a ser compañeros tranquilos y sociables pueden necesitar un tiempo de adaptación. Incluso a algunos voluntarios les cuesta entender que neguemos un galgo a un solicitante porque los galgos valorados no encajan en sus necesidades, cuando sabemos que hay cientos esperando una oportunidad en cada una de las protectoras saturadas por toda España. 

Una de las cosas que quizá no explicamos con suficiente claridad es que el galgo tiene unas cualidades extraordinarias como animal de compañía, siempre y cuando supere su principal defecto que es la tendencias a presentar 'ansiedad por separación'. Esta ansiedad se manifiesta de muchas maneras: llorando, aullando, orinando o destrozando cosas cuando está solo. La explicación es muy simple, los cazadores cuidan muy poco de la autoestima de sus galgos y no promueven su estabilidad en un momento critico que es cuando se separan de su madre. Miles de galgos aprenden a buscar el afecto del que carecen en un compañero de cuadra y su compañía es lo único que les permite superar esa fase tan importante. Después de haber sido utilizado para la caza y posteriormente abandonado, el galgo debe superar nuevos obstáculos (abandono, atropellos, hambre, sed, perreras, etc) con los que la soledad forma parte importante de un entorno extremadamente negativo. Por todo ello, estos galgos, si consiguen ser uno de los pocos afortunados que acaben recibiendo el calor de una familia, muchas veces serán incapaces de aceptar ese punto negro que para ellos es la soledad. Lo que para nosotros sólo son unas horas de tranquilidad, mientras vamos a trabajar, o mientras dormimos, para muchos galgos son horas de angustia que les lleva a 'estropear su oportunidad' ya que sus gritos de angustia pueden representar denuncias de los vecinos, limpiar continuamente con el mocho casas estupendamente adornadas o reponer un sofá o puertas que tanto dinero costaron. Si bien hay grados de ansiedad que tan solo requieren un poco de paciencia, hay casos en que ni la terapia con ansiolíticos o la participación de etólogos expertos ayuda a corregir una situación que lleva a buscar soluciones urgentes con multíples consecuencias, como familias que ya no ayudarán ni a un galgo tranquilo, familias de acogida bloqueadas durante meses hasta encontrar una salida a estos casos extremos y muchos galgos que ya nunca encontrarán su oportunidad al tener que frenar los rescates.

La ansiedad puede ser un problema, que suele desaparecer rápidamente cuando el galgo encuentra un compañero o una familia en la que siempre haya alguien en casa. Por tanto parecería una lógica y facil solucion pedir a los solicitantes sin otro perro, que viven en pisos y pasan algunas horas fuera de casa, que tengan la paciencia de esperar a que seleccionemos a los galgos que por su estabilidad puedan adaptarse a esta situacion, que consideren la acogida o adopcion de un segundo galgo que dé compañía y estabilidad al primero, o que descarten la adopción de un galgo en este momento. Cuando la familia tiene un gato, como cada vez es más frecuente en las grandes ciudades, la adopción tambien debe ser más cuidadosa ya que, si bien muchos galgos conviven perfectamente con gatos, no hay que olvidar que su faceta de cazador y las pocas oportunidades que habrá tenido de socializarse con un gato requiere extremar las precauciones antes de considerar que un galgo es seguro con gatos.

Este es el trabajo que hemos ido haciendo durante años y nos damos cuenta que ahora dedicamos tantos o más esfuerzos a rescatar galgos en situación de riesgo, que a recolocar galgos que han sido adoptados por su cuenta por ciudadanos, otras asociaciones o por incluso antiguos voluntarios que consideran que hay que rescatar el maximo numero de galgos mientras haya alguien que muestre el minimo interes por los mismos. 

Thais fue rescatada por una pareja que decidió viajar a Sevilla y poco después descubrió que su fuerte ansiedad, la falta de otro perro y su trabajo nocturno hacían que sus vecinos decidiesen denunciarlos por los lloros continuos en la noche. Fue entonces cuando nos pidieron ayuda, no sin antes haber intentado incluso cambiar de casa. Thais nos dio muchas más sorpresas ya que no se adaptaba ni a muchas de las casas con voluntarios expertos hasta que descubrimos que su debilidad en las patas posteriores, que no se explicaba por un problema ortopédico, y sus problemas de  micción se debían a una arritmia cardiaca que requeriría un diagnostico complejo que ya no podiamos ofrecer por la falta de fondos. Thais es una galga joven y cariñosa que puede tener muchos años de vida con la terapia adecuada pero que tiene bloqueada una de nuestras mejores casas de acogida en espera de encontrar a una familia generosa que pueda ofrecerle la compañia de otro perro, un jardin y mucho cariño. 

Mar fue encontrada abandonada con una respiracion dificultosa y un sonido nasal que hacia pensar en un caso avanzado de leishmaniasis. Los analisis sin embargo fueron negativos y el cuadro se debia a un hueso clavado en su paladar quien sabe desde cuanto tiempo hacía. El ayuntamiento que la recogio nos pidió que nos hiciesemos cargo de su acogida y tratamiento. Pere, en su primera acogida, está demostrando una gran generosidad ya que ha hecho frente a una ligera ansiedad y a la continua descarga nasal que le produce la infección cronica y que es muy desagradable. Todo esto y su edad de unos 8 años nos hace pensar que sera dificil encontrarle una familia que ofrezca a Mar la vida que tanto ha esperado.

Alexei es un precioso galgo ruso que fue rescatado en galicia después de haber tenido tres propietarios hasta acabar en la protectora de Santiago gracias a la mediación de Josefa. Como tantas otras veces, Klea estaba alli para ofrecerle su casa pero después de varios meses, su timidez, tipica en esta variedad de galgo tan reservada, le produce tensión cuando está en contacto con los muchos niños que siempre juegan en casa de Klea. No hay prisa porque la familia de Klea sólo aceptaría una situación mejor para Alexei, pero una casa que le pueda ofrecer la tranquilidad que él busca sería el mejor premio para toda su bondad.

En los ultimos años los galgos que mostraban más dificultad de adaptación eran seleccionados para viajar a otros paises donde no solo se conoce más esta raza, sino que existe una gran generosidad hacia su sufrimiento y donde la vida en casas unifamiliares permite tener varios galgos y la ansiedad de alguno de ellos se diluye. El transporte de galgos a otros paises supone un esfuerzo economico extraordinario para la asociacion que frena el uso frecuente de esa via, y como deciamos al principio, hace que buena parte de la poblacion y de las administraciones españolas sigan desentendiendose del problema que existe en España con los galgos. Nuestra delegación del Norte envía muchos de sus galgos a Francia aunque cada vez se hacen más adopciones en Bilbao y Gijón. Tato, un podenco que viajó de Pamplona a Gavà, estuvo en varias casas de acogida para demostrar que no conseguia adaptarse a ninguna situación familiar hasta que una asociación de Bélgica le dio una oportunidad que por fin ha aprovechado.

No queremos alargarnos más pero algo que explicamos a cada nuevo adoptante muchas veces queda en el olvido por la ilusion de querer ayudar, y es la cruda realidad la que hace tener que replantearse adopciones de forma urgente, con el coste de desilusiones, tiempo y oportunidades que se negaran a otros galgos. Queremos seguir ayudando a muchos galgos y para ello necesitamos casas de acogida, donde ya haya otros perros, que enseñen a galgos necesitados a superar sus miedos y que cuando ya esten preparados para su vida en familia, se produzca ese acto de generosidad de darlo en adopción, para seguir ayudando al siguiente. Cada despedida te encoge el corazón, pero haber ayudado a decenas de galgos a hacer este gran paso es la mayor alegría que se puede experimentar.

SOS GALGOS
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