Hablar
del trabajo voluntario de Sos Galgos en Cádiz es lo mismo
que hacerlo del de los voluntarios de cualquier otra parte
de España, es más, nuestro trabajo aquí no tendría
sentido sin la colaboración de todas las demás
delegaciones que nos apoyan en los rescates y nos gestionan
las adopciones que se realizan en otras comunidades.
Trabajo
no nos ha faltado este año, casos muy duros de fracturas y
rescates imposibles como el de Bebé que ya está felizmente
adoptado y Silvana aun ingresada en Barcelona y casos muy
tristes como el de Lupe, Lowen y Snowbelle que por haber
sido rescatados a una edad avanzada apenas han podido
disfrutar de una vida familiar pues perecieron al poco de
rescatarlos. Si tuvo suerte Olivia, otra abuela adoptada en
Madrid gracias a Carmen Urbano y esa misma suerte esperamos
para Elsa, otra abuela que hoy espera familia. También un
recuerdo para los galgos como Ashley y Jara que por su carácter
asustadizo y escapista perecieron en atropellos, a Dana que
murió envenenada cuando escapó y para Vapora y Guapi a los
que aun buscamos. A otros como a Bruno lo encontramos
atropellado en una cuneta y murió en la operación y a
otras dos galgas a la que ni siquiera pusimos nombre las
dormimos por su máxima gravedad y tampoco las olvidamos a
pesar de que no tuvimos tiempo de darles un nombre solo una
última y quizá la única caricia.
Este
año y gracias a adoptantes generosos y solidarios hemos
podido dar en adopción galgos con discapacidades, Eboli y
Lea, tuertas de un ojo y a Duna y a Bebé con sus cojeras,
dichos galgos no lo tienen fácil para encontrar adoptantes
y es una alegría muy grande ver que tienen la oportunidad
de demostrar lo que valen.
Lisa,
Hebe, Pruna, Inka, Muñeca, Dolce, Tita, Mara, Marea, Pepa,
Annie, Bella, Luna, Duende, Cleo, Negra, Gala, Tana, Juana,
Galo, Bowie, Anouk, Pili, Dehesa, Maya, Conchita y Triana
han pasado su primera navidad en familia en 2008.
Esta
lista de felices adopciones no consigue borrar de nuestros
corazones esa lista anónima de los galgos que dejamos atrás
y que no tuvieron la misma suerte, esos
desconocidos que mueren a diario en perreras de toda España,
en las carreteras o con los mismos galgueros en la
indiferencia e insensibilidad de estos, o estos galgos como
los que ahora acogemos de El Cuervo en Sevilla rescatados de
entre cadáveres y basuras almacenadas en las casas de
aquellas personas enfermas que cobijan cientos de perros ,
casos muy tristes y cada vez más frecuentes y en los que la
Administración deja la suerte de las victimas a la
iniciativa privada.
Sea
como sea, algunos se han salvado y tienen un nombre, un
nombre nuevo nacido de la solidaridad de los anónimos que
nos ayudan en los rescates, de las protectoras, de los
voluntarios, de los socios, de los adoptantes y de todo el
equipo de esta Ong, un nombre al que ya no responden con
temor y miedo a los
palos.
Para
tener más galgos con nombres necesitamos vuestra ayuda,
vuestro ánimo y vuestra confianza y si seguimos contando
con todo ello en este año nuevo, seguiremos trabajando con
la misma ilusión y sabiendo que no estamos solos.