Hola
Ana, soy Maribel de Sevilla. Te envío la historia de
Fernando para que le hagáis un merecido homenaje ya que el
17 de Diciembre hace 4 meses que no está con nosotros:

El
25 de Abril del 2004, dando un paseo mi marido y yo por la
Avda. Ciudad Jardín de Sevilla, nos topamos de frente con
un galgo color canela, que andaba cabizbajo y parecía
cansado. Fue un flechazo. Me acerqué a él para acariciarlo
y se tiró en la acera. Era el domingo antes del alumbrado
de la Feria de Sevilla y hacía mucho calor. Estábamos
cerca de casa y Jesús (mi marido) fue a por el coche,
comida y agua. Yo me quedé mientras con él agachada en
medio de la calle. Estaba hambriento y sediento. Abrimos el
maletero y enseguida hizo impulso para subirse aunque no tenía
fuerzas. Lo llevamos a un veterinario de urgencias para un
primer vistazo: le pusimos su collar Scalibor, sus pipetas
frontline, su desparasitación interna y le compramos una
comida energética para recuperarlo. Al día siguiente le
hicieron un reconocimiento y lo vacunaron. Nos dijeron que
era muy mayor 8-9 años aproximadamente.
Desde entonces no nos separamos de él, excepto 15 días en
el 2006 porque fui hospitalizada en Granada y lo tuvimos que
dejar en la mejor residencia que encontramos. Lo pasó muy
mal lejos de nosotros y juré que aunque me muriese no lo
dejaría más solo.
Diste en el clavo Ana cuando describiste nuestra relación
como "muy intensa". Fernando tenía cataratas, un
testículo tumorizado, artritis, los dientes gastados y
cubiertos de sarro, sin embargo no traía señales de daño
físico. En poco tiempo estas dolencias se intensificaron: e
l
testículo le creció, las cataratas avanzaron, y empezó a
tomar Condrovet para las articulaciones. Un día tuvo unas
diarreas alarmantes con mucha mucosidad y sangre. Su
veterinaria lo achacaba a la edad pero no me daba
soluciones. Tras visitar otros veterinarios dimos con la
tecla y Fernando empezó a tomar Salazopirina de por vida.
Tambien de vez en cuando algo para reponer la flora
intestinal y por supuesto un pienso especial (era una
enteritis crónica). Tambien le empezaron a fallar las patas
de atrás, se le doblaban como un pinzamiento y por un rato
se quedaba sin poder andar. Para estas crisis tomaba
Previcox y un protector gástrico. En una de las ecografías
que le hicimos le detectaron un pequeño fallo en una de las
válvulas del corazón y le recetaron Fortekor. En el último
año tomó Ipakitine para la función renal..........Probó
todas las medicinas, era una farmacia ambulante.
Por nuestra parte, en menos de un año perdimos tres niñas.
El 25 de Mayo del 2005 tras ponerme de parto dejaron morir
en Virgen del Rocío a nuestra hija de 3'800
kg por una negligencia (l@s matron@s nos dejaron
abandonados, no avisaron a ningún médico, y no me hicieron
la cesárea que necesitaba). Al poco tiempo me volví a
quedar embarazada de gemelas naturales, pero a los 5 meses
me detectaron un síndrome de transfusión feto-fetal (algo
que le puede tocar a cualquiera que tenga gemelos con
placenta compartida) y me tuvieron que intervenir quirúrgicamente
en el Hospital Virgen de las Nieves de Granada. Todo fue en
balde y el 2 de Abril del 2006, casi de 6 meses me puse de
parto y nacieron las dos niñas vivas. Murieron a la hora y
media-dos horas en la incubadora (una estaba en manos de mi
marido cuando su corazón dejó de latir).
Así que puedo decir que Fernando me ha salvado la vida. Ha
sido el único ser vivo capaz de conseguir que saliera a la
calle, hablara con gente,.....cuando no tenía ganas de
vivir. De no haber estado a mi lado podía haber hecho
cualquier locura hundida en una depresión como la que yo
tenía. Ni psicólogos, ni amigos, ni familiares han podido
hacer nada por mí. Sin embargo Fernando con su sola
presencia ha logrado arrancarme 1 sonrisa, 1 beso....¡qué
digo 1,.......mil sonrisas y un millón de besos!.
Como
ané
cdota
os contaré que al principio toda la comida que robaba se la
llevaba al sofá: lo primero que cogió de la encimera de la
cocina fue un entrecot de mi marido que había sacado para
cenar, nos encontramos la bandeja y el plástico en el suelo
sin resto del filete; otro día lo pillé en el sofá con un
paquete de donuts, se había comido uno pero el otro no había
sido capaz
de abrirlo; pero el colmo fue cuando nos regalaron un jamón
en Navidades de los grandes, mi marido lo estaba reservando
para las fiestas y lo puso detrás de la puerta de la
cocina. Me ausenté de casa 15 minutos como mucho y cuando
volví Fernando estaba tumbado en el sofá dándole bocados
al jamón que había arrastrado de la cocina hasta allí, lo
había subido al sillón, le había quitado el papel, la
tela, y había empezado a morderlo.
Con los gatos era también tremendo al principio. Si cogía
alguno en la calle lo zamarreaba como a una liebre. Venía
un poco asalvajado. Con el tiempo se calmó, aprendió a
respetar a los gatos (aunque le costaba mucho), y se adaptó
de una manera que parecía nuestro de toda la vida. Era
noble, muy inteligente, tranquilo, limpio, paciente, poco
comilón.....un ángel que el destino puso en mi camino para
ayudarme y que se ha ido después de cuatro años y medio a
pesar de la
falta que me sigue haciendo.
Ahora estoy otra vez embarazada. Lo echo de menos cada
minuto, y rara vez me acuesto sin llorar por él. Está con
nosotros, porque lo incineramos y me lo traje a casa, donde
debe estar.
Mi marido quiere esperar a tener otro galgo cuando nazca
nuestro hijo y tenga unos meses. Desde que nos casamos (un año
antes de tener a Fernando) no hemos podido hacer nunca un
viaje, ni hacer las típicas escapadas de recién casados,
siempre hemos estado limitados por nuestro perro porque era
muy viejo y necesitaba muchas atenciones (pastillas a sus
horas, arroz con pollo cocidos+pienso para su barriga,
ayudarlo a levantarse del suelo porque se resbalaba en el
marmol y no tenía fuerzas.....). A pesar de ello, os puedo
asegurar que ninguno nos hemos arrepentido en ningún
momento de tenerlo. Nos lo hemos llevado todos los veranos a
la playa a un piso que tienen mis padres, al campo
alquilados, y de tapas por las noches (mi marido lo llamaba
el perro tapero), siempre caía una tapita en los bares y
cuando empezó con la enteritis, le pedíamos una tapa de
pollo o nos llevábamos su pollo cocido para que no sufriera
al vernos comer.
Y bueno podría seguir hablando de mi perro horas, como
cualquiera que está orgulloso de algo o alguien a quien
adora. Es muy difícil seleccionar dos o tres fotos de
Fernando así que te mando un vínculo para que veas en
Flickr su album y elijas las que más te gusten. O metete en
www.flickr.com
y escribe "Fernando, Jesus y Maribel".
Gracias por todo Ana y ánimo. Sois muy fuertes y valientes
por la labor que lleváis a cabo. Feliz Navidad a todos. Un
beso.
http://www.flickr.com/photos/jesusymaribel/