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REGALO DE REYES PARA MEL |
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Hace tiempo que no damos noticias sobre Mel, pero ha sido por falta de tiempo ya que desde octubre hemos estado liados con ella. Después
del desca
A
los pocos días de operarla, la herida se abrió. Siempre se abre porque tiene muy poca
piel que la proteja, pero esta vez tenía tan mal aspecto que
nos temimos lo peor…urgentemente el traumatólogo le hizo
unas radiografías
que confirmaron que todo estaba correctamente….había sido
una falsa alarma. Así que desde entonces hemos estado así:
haciendo curas y curas de la herida, intentado hacerle apoyar
la pata, dando medicaciones, llevándola a revisiones, despertándonos
muchas noches porque se quejaba… y viendo cómo las
posibilidades de su adopción iban desapareciendo. Hace una semana que le han quitado los fijadores externos, pero sigue sin apoyar para nada esa pata que tantos dolores de cabeza nos está dando. Tenemos que esperar una vez más a la nueva revisión para ver qué pronóstico le espera pero todo parece indicar que le quedará inutilizada para siempre aunque esto no le impide llevar una vida normal de galgo de sofá. A pesar de que no es una galga perfecta, se merece una familia que la quiera por lo que es ahora y no por lo que podría llegar a ser, ya que no es suficiente querer adoptar un galgo para poder adoptar a Mel. Se necesita ver más allá de su pasado, se necesita mirarla a los ojos sin darse cuenta de que va coja de una pata y más paciencia que un santo para ganarse su confianza. Por eso no todo el mundo está dispuesto a complicarse tanto la vida. Mel
es especial para nosotros, es extremadamente asustadiza
teniendo ataques de pánico en plena calle, es poco expresiva,
pudiendo tardar más de un mes en moverle la cola a sus nuevos
adoptantes y cuando lo haga serán pocas las veces que se la
moverá…pero es nuestra otra niña, la más delgaducha y
poca cosa, la que ha tenido mala suerte, la que La espera ha sido larga pero al cabo de un año y medio de su rescate se va a ir a vivir al corazón del Montseny, en plena naturaleza, junto a otro perro, dos gatos y unos adoptantes maravillosos (ella veterinaria también) que van a continuar cuidándola tanto o mejor que nosotros. Aunque
la vamos a seguir visitando, la echaremos muchísimo de menos,
pero en el fondo estamos felices porque sabemos que eso es lo
mejor para ella y por fin será una galga feliz. Os damos las gracias a todos los que os habéis interesado por Mel durante todo este tiempo, en especial a Isabel Vilaburgés, que nos ha ayudado con su socialización, a Vicente Zúmel por sus consejos en homeopatía y al Dr. Closa y su equipo de Ars Veterinària. Jordi y Emi
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