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Nunca
me han faltado las palabras para contar una historia, pero en ésta,
son tantos lo s
sentimientos, que se apoderan de ellas.
Reina llegó de Andalucia, un caso mas; galgo mayor, abandonada y
en avanzado estado de gestación. Dulce, cariñosa y muy sociable
con todos, incluida la gata, Lola; las dos dormían juntas, quizá,
de alguna forma, ambas intuían su final.
Por su edad y por lo enorme de los cachorros, estaba prevista una
operación con dos finalidades, la cesarea y la esterilización. A
los pocos días de estar en casa, Reina "rompió aguas".
No presentaba signos de parto, por lo que Albert decidió operar
urgente al día siguiente.
Por la noche Lola, mi gata, el mejor de los animales, a la que mi
hijo vió nacer hace 17 años, la que convivió con
todos los perros que han pasado por esta casa, le fallaron los riñones
y entró en coma.
Al dia siguiente, lleve a Reina y Lola a Albert.
A Lola, con muy buen criterio decidió dormirla.
Cuando
se trata de un animal con el que no tienes una relación de
afecto, es facil decir lo que harías, pero con emociones por
medio, cuesta ser objetivo. Gracias a Anna, todo fué mucho más fácil,
y me ayudó a tomar la decisión correcta y mientras ella me
abrazaba, Lola se fué.
Dejé a Reina en la clínica para la operación.
Por la noche, Albert trajo a Reina a casa; no se había despertado
de la anestésia; los fetos llevaban días muertos. Por su edad y
sus condiciones físicas, se esperaba lo peor.
Pero una vez mas, la experiencia de Albert y sus conocimientos de
los galgos ganaron la partida. Le dejó el cateter puesto y a mi
un suero con medicación. Me dió instrucciones concretas. A las 4
de la madrugada, cuando su respiración y ritmo cardíaco
pronosticaban lo peor, le puse el suero con la medicación, le
hice, lo que yo creía masajes en el corazón, pero creo que no
pasaron de caricias.
Reina,
bajo todo pronóstico, superó
las primera s horas; mas suero, mas consejos de Albert. Y final
FELIZ.
Reina, está felizmente adoptada por una familia, Maia
y Pablo le hacen honor a su nombre. Está como una reina.
Al comentarles la suerte que ha tenido Reina de encontrar tan
buena familía a pesar
de su edad, ellos responden..."La suerte ha sido nuestra;
somos afortunados de tener a Reina en la familia y de que forme
parte de nuestra vida".
Reina ha sobrevivido gracias a Albert Sorde, y no sólo como
cirujano. Supo dar las instrucciones oportunas en el momento
adecuado.
Aunque, si se me permite, yo pienso que Lola, desde
donde estuviera, nos echo una mano a todos para ese final feliz.
Margarita
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