Asunto:
"Galgos ahorcados y gobiernos embusteros" J.Ortega
Fraile
Fecha: martes, 14 julio, 2009 2:00
En
el año 2005 la FAPA (Federación
de Asociaciones de Protección Animal), denunció
que en nuestro País al final de cada temporada de caza, más
de 50.000 galgos eran eliminados a través de diferentes
medios: ahorcados, abrasados, ahogados, envenenados o
simplemente golpeados.
Pues
hemos logrado el milagro, cuatro años después y según el
Gobierno Español eso ya no está ocurriendo.
Lo normal era que los “galgueros”
utilizasen a sus animales durante dos periodos cinegéticos
y después, por razones de comodidad y de economía, se
deshicieran de los perros no atendiendo al grado de
sufrimiento originado por el método, sino a su efectividad
y minimizando el coste del proceso, de ahí el empleo de
agua, fuego, cuerdas o palos, todos ellos utensilios o
sustancias cuya obtención no
perjudica al bolsillo. Pero afirman nuestros políticos que
tales prácticas ya se acabaron y que ahora sus propietarios
les procuran unretiro dichoso y placentero después de su
vida útil.
Marzo de 2009: un centenar de
galgos aparecen colgados
en un vertedero en la Localidad de Villatobas (Toledo).
Ahora nos enteramos de que la noticia era un bulo y que las
fotografías un simple montaje, porque resulta que los
mandatarios españoles aseguran que el maltrato y la muerte
de galgos, es una costumbre del pasado y ya erradicada en
este País.
Y quien dice galgos dice
podencos, las otras
criaturas tantas veces compañeras de miserias e infortunios
a manos de los cazadores, esos que cambian de escopeta si la
suya está inservible, de botas para el
monte cuando se les rompen y de perro si por enfermo,
herido, viejo o simplemente ya ineficaz para la caza, deja
de ser su “mejor amigo” y no constituye más que un
estorbo al que habría que cuidar y alimentar.
Pero esto tampoco es cierto claro, no al menos para nuestros
gobernantes.
Como también son mentira
las permanentes denuncias sobre perros provenientes del
entorno de los escopeteros y que aparecenagonizantes,
mutilados o con terribles heridas, y por supuesto es
igualmente falso que aquellos que consiguen sobrevivir,
llenen las perreras (en las que serán sacrificados con
celeridad) o las protectoras que apenas cuentan con medios
para recuperarlos y mantenerlos.
Las
imágenes espantosas con el estado terrible de estos
animales, que muchas veces ya sólo nos muestran unos huesos
descarnados con algunos jirones de piel y las continuas
noticias de apariciones de animales moribundos o asesinados,
resulta que a juicio de la clase política, son
imaginaciones de los ciudadanos o de los medios de
comunicación y que todo responde a una falsedad organizada.
Pero se podrían llenar innumerables páginas con todas las
reseñas que nos hablan de esta realidad del presente por más
que desde tan altas instancias, se refieran a ellas en pretérito.
¿Y a cuento de qué viene esto que digo?, pues a que desde
España y a través de campañas de adopción llevadas a
cabo por diferentes colectivos y particulares, varios miles
de perros, principalmente galgos y podencos, han sido
acogidos en los últimos años en distintos países
europeos, destinos a los que iban a parar después de haber
pasado un infierno aquí pero del que afortunadamente
algunos pudieron escapar. Aunque la mayoría no lo
consiguieran – ¡y es que son tantos! - y España se
convirtiese en su ara y cementerio a manos de
los hombres,
como siempre, los “peores enemigos” de los perros.
Y ahora, el Gobierno Belga
ha aprobado una Ley que
entrará en vigor el 1 de Octubre de este año y que prohibe
la entrada de perros extranjeros en el País, algo que al
parecer también puede decidir
Francia cerrando sus fronteras a los canes que lleguen desde
España.
Dada la situación especialmente sangrante de los galgos se
estaba estudiando en Bélgica hacer una excepción con esta
raza y permitir que siguiera siendo acogida en hogares de
ese País. Como trámite necesario para valorar esa opción
el Gobierno Belga se puso en contacto con el Español para
conocer hasta qué punto la suerte de los galgos en España
justificaba tal salvedad en la nueva Ley.
Y he aquí donde llega el momento del estupor, del asco, de
la indignación y de la incredulidad: nuestros
representantes les han informado de que aquí y día de hoy,
esta raza de perros no sufre ningún tipo de daño o de
abuso y que tampoco los matan. Que todo eso ya es historia y
que el trato que reciben en España es respetuoso y
adecuado. Como lo leen, este esperpento son razones de
Estado.
Yo comprendo que nuestros políticos necesiten vender una
imagen idílica el País, todos sabemos como guardar las
apariencias en Europa es fundamental para recibir fondos que
después, pueden utilizar por
ejemplo en subvencionar la tauromaquia. Pero de un ejercicio
de oportunismo político a la mentira hay un abismo atestado
de cadáveres de galgos, de podencos y de otras muchas razas
de perros, una buena
parte de ellos arrojados en él por cazadores carentes de
escrúpulos tanto para matar por diversión a un jabalí o a
un corzo, como para poner cepos o lazos y también para
deshacerse de su can por haberse
convertido en una carga prescindible.
Cualquiera que quiera comprobar lo que aquí expongo, no
tiene más que entrar en las páginas de asociaciones como SOS
Galgos o Galgos Sin Fronteras,
además de otras muchas extranjeras en las que nos describen
cuál es la espantosa situación a la que se ven condenados
los galgos en España.
Con
sogas alrededor de su cuello y colgados de árboles, sus
despojos quemados dentro de bidones o de tinajas,
descompuestos junto a restos de heces y de vómitos tras
haberles hecho ingerir lejía o cualquier otra sustancia
letal, con terribles heridas o a falta de alguno de sus
miembros... estas imágenes, reales para todos menos para
algunos políticos, son la prueba de que en España los
galgos siguen sometidos a todo
tipo de torturas y que en gran número son salvajemente
asesinados.
De un Gobierno que prometió redactar una Ley
Marco de Protección Animal durante la campaña
electoral y lo incumplió, que dedica millones euros
a sostener económicamente las corridas de toros o
que admite la declaración de interés turístico para
festejos en los que el aliciente principal es el martirio
y la muerte de algún animal, poco podemos
esperar en forma de acciones orientadas a legislar
eficientemente acerca del respeto a estos seres y sobre la
protección de sus derechos. Pero es que ahora la actitud
indecente de lospolíticos españoles no es por omisión o
desidia, sino que viene determinada por un hecho
irrefutable: están mintiendo;
la situación sobre los galgos en España que han mostrado
al Gobierno Belga es simplemente un repugnante embuste.
Y lo peor de esta canallada no es su hipocresía o que no
tengan el menor reparo en aparentar una preocupación y
gestión que en absoluto se corresponde con la realidad,
sino que es la certeza de que la
consecuencia de esta miserable farsa política, pasa por la
imposibilidad para miles y miles de galgos de disfrutar de
una existencia apacible aún después de haber logrado
escapar al sufrimiento y a la muerte que en España, un País
especialmente despiadado en el trato con los animales, es su
destino más habitual.
Seguiremos rescatando galgos maltrechos o moribundos de las
manos montaraces de muchos sujetos, la mayoría cazadores,
pero gracias a la mendacidad de los políticos ya no se los
podremos enviar a ciudadanos europeos dispuestos a
proporcionarles un hogar.
El
cierre de las fronteras a los perros que habían encontrado
una familia en el extranjero es una verdadera atrocidad,
pues son muchas las personas que en esos países no pueden
creerse que aquí se actúe con ellos con semejante crueldad
y sadismo y por ese motivo, se brindan a acogerlos y a
tratarles con el cariño y atención que merecen. Pero
Estados como Bélgica atendiendo a no sé qué razones,
deciden cortar la única salvación posible para estos
animales y la última esperanza que quedaba para la raza
cuya situación es más desesperada junto con los podencos,
también se desmorona porque los dirigentes españoles
mienten diciendo que tales atrocidades pertenecen al pasado.
Posiblemente no llegará a manos de los Estadistas Belgas
este escrito, pero sí será leído por algunos ciudadanos
españoles y todos ellos deberían de saber, que los Señores
que hemos elegido para
representarnos utilizan la mentira para lavar su imagen en
Europa.
Porque en España se sigue maltratando y asesinando a los
galgos al igual que a otras razas. Las fotografía de sus
cuerpos ahorcados son razón suficiente como para que estos
individuos que viven de la política, se avergüencen por el
grado de depravación al que han llegado con tal de no
perder sus prebendas.
El
hedor de su corrupción moral es tan insoportable como el de
todos esos cuerpos de galgos descomponiéndose, un número
inmenso hasta ahora y que va a ser mayor todavía.
A
menos que por compasión ante la desdichada suerte de todos
esos perros y por indignación frente a unos políticos que
no dudan en mentir, seamos capaces de transmitir al Gobierno
Belga cuál es la realidad en España. Ante unos mandatarios
embusteros, la única postura posible para los ciudadanos es
demostrar la sinceridad
de la que carecen sus líderes.
Julio Ortega Fraile
http://findelmaltratoanimal.blogspot.com/