Iris entró a formar parte de nuestra familia hace poco más de un año. Era una galga asustadiza, miedosa, solitaria, se escondía entre nuestras piernas cuando veía a otros perros, incluso a algunas personas.

Le costaba orientarse, se perdió varias veces por seguir a otros excursionistas que no éramos nosotros, y estuvo con problemas de salud durante unos 6 meses, debido a su leishmaniosis. Pero las inyecciones, medicamentos y primeros aprendizajes y adaptación pasaron rápido.

Con paciencia, descubrimos una Iris buenaza, afectuosa con niños y hasta desconocidos, inseparable de sus dueños, educadísima, alegre y mimosa.

Anteriormente a Iris yo había tenido un golden, con el que tuve una experiencia tan preciosa que no me atrevía a coger otro perro porque pensaba que eso no podría volver a ocurrir. Pero me equivoqué, e Iris es el ser más entrañable que podría imaginar.

Mario no conocía de cerca la experiencia de tener un perro, y le asustaba un poco. Ahora es inseparable de ella, incluso puedo atestiguar que ha cambiado su carácter, Mario, digo. Es un ser más afectuoso, expresivo, paciente…y es gracias a Iris, todo se pega!

Iris ha descubierto el mar, es curiosa y exploradora, le encanta correr por la arena y perseguir conejos. Nuestra experiencia con desconocidos ha sido especialmente sorprendente en Francia, donde constantemente nos paran, se interesan por ella, y están muy sensibilizados por la situación de los galgos. Además puedes estar con ellos en la mayoría de campings y tiendas, al contrario que en España.

Iris ha hecho de nosotros personas más sensibles, amantes de la naturaleza y los animales, además de más saludables, nos pasamos muchas horas paseando con ella por el bosque…

Ya no concebimos nuestra vida sin ella, e intentamos que participe en el máximo de nuestras actividades, adaptándolas todas a ella.

Va a disfrutar de la vejez que se merece.

Gracias a SOS Galgos por darnos esta oportunidad, tanto a Iris como a nosotros.

Bely y Mario


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