Las fotos no son buenas, pero ya tenemos a la familia de hembras que no quería el galguero. Le hicimos esperar dos meses por falta de sitio y estuvo contando los días para deshacerse de ellas ya que no le servían.

Están llenas de cicatrices, las pobres.

Ahora hay que pensar en ponerles nombres dignos de ellas.