Ayúdanos a crear un centro educativo para el Bienestar Animal en España, donando 5€ y dinos el nombre de tu ser querido para grabarlo en la valla del centro. La casa que véis en la foto cuesta 16.500 euros, y la instalaríamos en el terreno que nos cede el ayuntamiento de Esplugues de Llobregat (Barcelona).

Puedes hacer la donación a través de la cuenta de PayPal sosgalgos@sosgalgos.com, o a través detransferencia a ES89 2100 0148 5302 0058 2650, indicando tu nombre y el concepto “Centro Bienestar Animal”.

Hoy, Día del Galgo, os animamos a hacer realidad este proyecto con vuestro donativo, y os invitamos a venir con vuestros hijos, sobrinos… una vez esté abierto.

A continuación os contamos un poco de la historia de SOS Galgos y porqué creemos que este centro educativo puede ser una gran inversión de futuro para la mejora del trato hacia los galgos:

España y sus galgos – Por Anna Clements, directora/co-fundadora SOS Galgos

Los hechos:

El galgo es una raza autóctona. Actualmente en España hay cerca de un millón de galgos utilizados para la caza de la liebre. Decenas de miles de ellos son abandonados al final de la temporada de caza en febrero (ver documental ‘Febrero el miedo de los galgos’ por Waggingtale Films).

Dentro de la comunidad de galgueros, está generalmente aceptado que cuando un galgo ya no ‘vale’, después de dos o tres temporadas de caza, se considera ‘sucio’ y ya no le resulta útil al cazador.

Los galgueros llegan a tener hasta 20 galgos que mantienen en manadas sucias y hacinadas, a menudo en sótanos inadecuados llamados ‘bunkers’. Lo justifican aduciendo que es para protegerlos de ser robados por gitanos o por otros cazadores.

Los galgueros descartan a sus perros, cuando ya no los consideran útiles, de múltiples maneras. Es frecuente que los lleven a la perrera municipal donde son eutanasiados después de un más que breve período de espera de 10 días. Pero también es frecuente que sean tirados a pozos, colgados de olivos o simplemente abandonados. La mala publicidad recibida por parte de la prensa los últimos años ha puesto a la industria de la caza a la defensiva, de manera que ahora deniega abiertamente estos hechos, diciendo a los medios que se trata de fantasías inventadas por las protectoras de animales.

Es evidente que son la fuente de un número importante de galgos abandonados cada año, ya que la percepción del galguero del valor de un animal se basa únicamente en su habilidad para cazar, y no como animal de compañía o animal doméstico. Esta cultura del galguero se transmite de generación en generación.

Una gran parte del problema es la falta de denuncias por maltrato y la falta de control de las autoridades sobre la identificación y la cría de los galgos. La crueldad hacia los galgos se da en zonas rurales en comunidades muy unidas. Lo que ocurre es que la población tiene miedo a manifestarse por miedo a represalias de los autores. Las autoridades tienen tendencia a hacer la vista gorda y la falta de denuncias policiales lleva al gobierno a creer que no existe ningún problema.