Mi hija Ami llevaba varios años pidiéndonos que adoptáramos un galgo. Quería salvarlo, darle una nueva vida, cuidarlo y darle cariño. En realidad Wanda nos salvó a nosotros y transformó nuestras vidas.

Wanda llegó con sus cicatrices por sanar, recién operada y un poco asustada. Llegó en un momento en que nuestro pequeño mundo se desmoronaba. Con su primera mirada se coló en nuestros corazones y allí ha permanecido, llenando cada día nuestras vidas de alegría, empatía y dulzura.

En pocos días se volvió una galga juguetona y divertida. Constantemente nos hace reír con sus payasadas y acabamos todos tronchándonos de risa. Nunca fue miedosa, aunque al principio era un poco tímida con los desconocidos. Ahora es muy sociable, incluso ha aprendido a jugar con otros perros, pues a veces le costaba entender las normas del juego.

Tiene un carácter muy fuerte, es muy segura de sí misma y decidida, pero a la vez es muy tranquila, dócil y bastante obediente. Con los niños pequeños es un amor, todos los niños del pueblo donde veraneamos vienen cada mañana al despertarse a ver a Wanda y darle su ración diaria de mimos. Ella los espera sentada y sin levantarse mueve la cola de contenta para que se acerquen. Mi hija siempre dice que sería un buen perro para terapia, pues varios niños y niñas con miedo a los perros lo han perdido gracias a Wanda. Es muy delicada, intuitiva y respetuosa.

Wanda forma parte de nuestras vida y de la vida de las personas que nos rodean. Es imposible no encariñarse con ella. Como es tan buena, la llevamos siempre que podemos con nosotros. La hemos llevado varias veces a restaurantes, le encanta la playa, ir de visita a casa de amigos, de shopping, en el metro donde todo el mundo le dice cosas bonitas y hasta de viaje en barco con toda la familia al completo.

Siempre va con correa, sólo la soltamos en el campo donde no hay carreteras cerca o en alguna playa muy apartada. Verla correr a toda velocidad es toda una experiencia, siempre vuelve toda sucia, cansada y con cara de felicidad. Luego toca el baño y eso ya no le gusta tanto aunque se porta bien. Está tan guapa con su pelo limpio y suave!

En casa siempre está tumbada en su colchón, le encanta taparse con su mantita por la noche si refresca y tumbarse al sol por la tarde. Cualquier momento es bueno para dejarse hacer mimos, le encantan las caricias, se estira, se pone panza arriba y si paras muy sutilmente roza su cara contra ti para que sigas acariciándola. Cuando tiene ganas de jugar, trae su peluche para que se lo tiremos, corre pasillo arriba y abajo un par de veces y a descansar otra vez. Es muy friolera y en invierno no sale a la calle sin su abrigo, pues enseguida empieza a tiritar de frío. Mis hijos dicen que está muy mimada y tienen razón, es toda una princesa!

Nuestra casa ya no sería lo mismo sin ella!!

Gracias de corazón a SOS Galgos y a todos los que de algún modo hacéis posible que estos maravillosos animales tengan una segunda vida y puedan compartir con nosotros todo el amor y la belleza que hay en sus corazones.

Un abrazo,

Piluca

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