Carta a Dora.

De repente te has ido, dejando rota a tu familia.

Viniste con muchos miedos, pero tu bondad hizo que volvieras a confiar en el ser humano.  Nos diste una lección de nobleza, ternura y paz.

Gracias a ti conocimos un amor puro e incondicional. Te echamos muchísimo de menos, nos has hecho muy felices estos 8 años a tu lado.

Corre mi amor, cruza el arco iris y sigue jugando como lo hacías aquí que, pese a tu edad, muchas veces me preguntaban si eras un cachorro.

Gracias Myriam por no cesar en intentos de cogerla cuando la viste abandonada por los campos de Toledo, gracias Carmen, gracias SOS Galgos por permitirnos conocer a un ángel de cuatro patas. Gracias Dora por el regalo de haber estado en  mi vida.

Parte de mi se ha ido contigo. Te quiere, tu mami.

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